Intervención en Inteligencia Emocional para mejorar la resiliencia en adultos mayores

Mar 17, 2021 | Posters

  • Dra. Iraida Delhom Peris. Universidad Internacional de Valencia. C/ Pintor Sorolla Universidad Internacional de Valencia (Spain). Pintor Sorolla, 21, Valencia, 46002, España.
  • Dr. Juan C. Meléndez. Department of Developmental Psychology, Faculty of Psychology, University of Valencia (Spain), Av. Blasco Ibañez 21, Valencia, 46010, España.
  • Dra. Encarnación Satorres. Department of Developmental Psychology, Faculty of Psychology, University of Valencia (Spain), Av. Blasco Ibañez 21, Valencia, 46010, España.

Introducción/Descripción breve:

La Inteligencia Emocional (IE) involucra un conjunto de habilidades emocionales para el uso efectivo de la información emocional, permitiendo a las personas emplear un afrontamiento adaptativo cuando se enfrentan a eventos estresantes de la vida (Mayer y Salovey, 1997). Estas habilidades se describen como atención, claridad y reparación emocional. La atención emocional hace referencia al grado en que las personas prestan atención a sus emociones y sentimientos; la claridad se refiere a cómo las personas perciben sus emociones; y finalmente, la reparación hace referencia a la creencia de la persona sobre su capacidad para interrumpir y regular estados emocionales. Este constructo ha sido asociado a múltiples variables que suponen recursos adaptativos para la salud mental positiva durante el envejecimiento, entre los que destaca la resiliencia (Armstrong et al., 2011). Teniendo en consideración la relevancia de ambos constructos, se aplicó una intervención basada en las habilidades de IE descritas por Mayer y Salovey (1997); la atención emocional, la claridad y la reparación, con el objetivo de mejorar la capacidad de resiliencia en adultos mayores y proporcionarles herramientas para una adaptación exitosa durante el envejecimiento. La intervención constó de 10 sesiones en formato grupal más una sesión pre y una sesión post para la evaluación de la resiliencia mediante la escala Brief Resilient Coping Scale (BRCS; Sinclair & Wallston, 2004).

Antecedentes/Relevancia:

En la actualidad, la IE emerge con fuerza mostrando importantes resultados en virtud de la salud mental positiva (Kong et al., 2019; Sánchez-Álvarez et al., 2016). En este contexto, se está reconociendo la importancia del funcionamiento emocional a lo largo del desarrollo del individuo, incluidas las últimas etapas de la vida (Rey et al., 2017). Sin embargo, en el campo gerontológico, el estudio de la IE es aún escaso, lo que implica, en muchos casos, privar a los adultos mayores de los sólidos beneficios de este tipo de programas de IE. Entre otros, la resiliencia ha sido uno de los constructos asociados a la IE, siendo además una variable de gran relevancia durante el envejecimiento por su potencial para la adaptación al cambio (Armstrong et al., 2011). La resiliencia puede ser conceptualizada como un proceso dinámico en el que los individuos experimentan una adaptación positiva a pesar de la adversidad o el trauma (Luthar et al., 2006), y se ve facilitada por el uso de recursos personales y el medio ambiente (Windle, 2011). Puesto que es entendida como un mecanismo de protección autorregulador ante posibles consecuencias difíciles en determinados momentos de la vida, se convierte en un recurso clave durante el envejecimiento por ser este un proceso caracterizado por la presencia de situaciones estresantes, como la disminución de la autonomía y el buen funcionamiento cognitivo, así como el afrontamiento de la propia muerte y la de sus contemporáneos. Está constatado que la IE juega un papel importante en el autocontrol emocional y la capacidad adaptativa de las personas para afrontar situaciones estresantes, promoviendo el uso de estrategias que mitiguen las emociones negativas y mantengan las positivas (Zeidner et al., 2016). Algunos autores señalan que la IE podría ser un antecedente de la resiliencia, encontrándose que las personas más vulnerables presentan puntuaciones de IE más bajas, mientras que las personas resilientes puntúan más alto en IE (Armstrong et al., 2011; Liu et al., 2013). Por todo ello, las intervenciones basadas en las habilidades de IE podrían suponer un recurso salutogénico para un envejecimiento exitoso, ofreciendo herramientas emocionales que ayuden a amortiguar el impacto de los cambios asociados al paso de los años.

Participantes:

La muestra estuvo compuesta por 125 adultos mayores sanos de Valencia (España), distribuidos aleatoriamente en dos grupos: grupo tratamiento (N= 57) y grupo control (N= 68), con edades comprendidas entre los 60 y los 84 años, con una edad media de 67,62 años (DT = 6,43). De estos, el 54,4% fueron mujeres y el 45,6% restantes hombres.

Resultados:

Tras la intervención en IE se cuenta con datos cuantitativos obtenidos mediante el autoinforme Brief Resilient Coping Scale (BRCS; Sinclair & Wallston, 2004), cuyos resultados muestran un efecto significativo de la intervención en el grupo de tratamiento (F (1, 123) = 21.82; p <.001, h2 = .171), resultando en un aumento significativo desde el pre-tratamiento hasta el pos-tratamiento (diferencia media = -.58, SE = .094, p <.001, d = -.78). Para el grupo de control, los efectos no fueron significativos (F (1, 123) = .038; p = .846,  h2 = .001).

Conclusión:

Se constata la eficacia de la intervención en IE para mejorar la capacidad de resiliencia en adultos mayores, suponiendo esta intervención un recurso eficaz que dota a esta población de herramientas útiles para salir fortalecidos de situaciones estresantes.

Referencias

Armstrong, A. R., Galligan, R. F. y Critchley, C. R. (2011). Emotional intelligence and psychological resilience to negative life events. Personality and Individual Differences, 51, 331-336.

Kong, F. y Zhao, J. (2013). Affective mediators of the relationship between trait emotional intelligence and life satisfaction in young adults. Personality and Individual Differences, 54, 197-201. 

Liu, Y., Wang, Z. y Lü, W. (2013). Resilience and affect balance as mediators between trait emotional intelligence and life satisfaction. Personality and Individual Differences, 54, 850-855. 

Luthar, S. S., Sawyer, J. A. y Brown, P. J. (2006). Conceptual issues in studies of resilience. Annals of the New York Academy of Sciences, 1094, 105-115. 

Mayer, J. D. y Salovey, P. (1997). What is Emotional Intelligence? En P. Salovey y D. Sluyter (Eds), Emotional Development and Emotional Intelligence: Implications for Educators (pp. 3-31). New York: Basic Books.

Rey, L., Extremera, N. y Sánchez-Álvarez, N. (2017). Clarifying the links between perceived emotional intelligence and well-being in older people: Pathways through perceived social support from family and friends. Applied Research in Quality of Life, 14, 221-235.

Salguero, J. M., Extremera, N., Cabello, R. y Fernández-Berrocal, P. (2015). If you have high emotional intelligence (EI), you must trust in your abilities: The interaction effect of ability EI and perceived EI on depression in women. Journal of Psychoeducational Assessment33, 46-56.

Sánchez-Álvarez, N., Extremera, N. y Fernández-Berrocal, P. (2016). The relation between emotional intelligence and subjective well-being: A meta-analytic investigation. Journal of Positive Psychology, 11, 276-285. 

Sinclair, V. G. y Wallston, K. A. (2004). The development and psychometric evaluation of the Brief Resilient Coping Scale. Assessment, 11, 94-101.

Windle, G. (2011). What is resilience? A review and concept analysis. Review of Clinical Gerontology, 21, 152-169. Zeidner, M., Matthews, G. y Olenik, D.  (2016). Cognitive-social sources of wellbeing: differentiating the roles of coping style, social support and emotional intelligence. Journal of Happiness Studies, 17

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